Presentación de los recorridos
10 septiembre, 2019

Rider Epic 2019

Este año, el premio Rider Epic fue para el corredor aragonés Juan Corcuera. En las siguientes líneas, nos cuenta su historia de superación o como bien dice él, la reinvención de un deportista que tocó fondo.

La historia que os cuento a continuación, viéndola desde su superación no es un relato terrible lleno de drama y enfermedades de pasar miedo, aunque en su momento, para mí fue un verdadero drama que me hizo incluso llegar a un estado depresivo que con esfuerzo, mucha constancia, fuerza de voluntad y sobre todo gracias a mi mujer Patricia, a mi familia y amigos y al deporte de la bicicleta he conseguido superar.

Desde la infancia mi deporte fue el montañismo y la escalada. Amaba lo que hacía, me divertía y tanto era lo que me gustaba que mi vida adulta empezó a girar en torno al mundo de la montaña. La escalada y el alpinismo me llevó a conocer gentes maravillosas, conectadas gracias a una pared vertical, una cascada de hielo, un glaciar o una bonita mañana yendo a buscar setas. Estos deportes, este estilo de vida me llevo a conocer y recorrer cimas en los Pirineos, la Cordillera cantábrica, el Atlas marroquí, los Alpes, la Patagonia o la Cordillera Blanca de Perú. Entre a formar parte en el Equipo de Tecnificación de la Federación aragonesa de montaña y después en el Equipo español de alpinismo de la FEDME. Deportista de alto nivel por el Consejo Superior de Deportes. Premio Víctor Carillo a la mejor actividad de Alpinismo de Montañeros de Aragón.

Compartir la afición a la montaña era una forma de devolver todo lo que había recibido de ese mundillo y así fundé la Escuela de escalada de Montañeros de Aragón en la que unos cincuenta niños y niñas se formaban en el bonito arte de escalar.

Todo iba de maravilla hasta que un día, abriendo una vía de escalada en el Turbón (Pirineos) rompí el bíceps, el tendón subacromial y el labrum obligándome a parar y a pasar por el quirófano. Nada nuevo. Ya había tenido otras lesiones y sabía que era cuestión de tiempo y esfuerzo.

El caso es que al mes de la operación me atropelló un coche y me rompió todo lo anterior más el supraespinoso y el infraespinoso y esto me llevó a pasar cuatro veces por el quirófano con constantes rehabilitaciones e intentos de volver a escalar siendo imposible la vuelta a practicar mi deporte.

1ª Operación

http://korkuerika.blogspot.com/2013/01/adelante-gadgetohombro.html

2ª Operación

http://korkuerika.blogspot.com/2013/10/el-hombro-bionico.html

3ª Operación

http://korkuerika.blogspot.com/2014/04/no-me-puedo-rendir-ahora-mas-que-nunca.html

4ª Operación y POEMA DE DESPEDIDA DEL MUNDO DEL ALPINISMO

http://korkuerika.blogspot.com/2015/04/es-un-adios-hasta-la-vista-alpinistas.html

El mundo se hundía para mí. No iba a morir pero sentía un vacío tan grande que nada tenía sentido. No podía hacer lo que me gustaba, no podía trabajar en lo que me gustaba y había muchos amigos a los que difícilmente podía ver. Adiós a las sensaciones que me daba la verticalidad, el ácido láctico llevado al límite y salir disparado por los aires después de haber apretado al máximo para no caer. Se fueron las noches de furgoneta, el estudiar croquis, el soñar despierto. Se acabó la adrenalina y se acabó todo.

Todo ese mundo que se había ido construyendo a lo largo de veinte años se iba desvaneciendo. Como un castillo de naipes que se cae poco a poco era como veía mi vida. No tenía ganas de nada, no quería salir de casa, y una profunda tristeza me incapacitaba para ser yo mismo. Veía mi vida como espectador y no como agente de acción que había sido hasta ahora y esto me generaba tensión, ira, frustración pero sobre todo mucho dolor, dolor porque nunca más volvería a ser lo que era y veía el futuro negro, con miedo y con inseguridad.

Ha sido un proceso largo y muy duro de superación en el que mi familia y mis amigos más cercanos han sido clave para que vuelva a ser y a estar. Es cierto que nunca más volveré a escalar una pared rocosa desplomada ni una cascada vertical de hielo pero gracias a bellísimas personas conocí el deporte del barranquismo y el de la bicicleta que han sido mi válvula de escape para superar esta historia que se prolongó durante cuatro años. A día de hoy veo la escalada con más nostalgia que dolor y mi motivación por la bici es enorme y me atrevo a decir que también gracias a ella he podido reinventarme como persona en una versión 2.0. Es cierto que no soy un gran ciclista rápido y potente pero me lo paso genial con los compañeros, aprendo cada día y volver a tener la sensación de fatiga, de esfuerzo y de superación hace que haya vuelto a ver la vida en color.

Realmente el Alpinismo y el Ciclismo tienen mucho en común. Valores de tremenda superación, de constancia, perseverancia pero sobre todo de compañerismo noble en el que el compañero de cordada o de grupeta es casi un hermano al que se apoya, se ayuda y se anima .

Podéis leer la crónica de su experiencia en Tierra Estella Epic en su blog:

https://korkuerika.blogspot.com/2019/10/iv-btt-tierra-estella-epic.html?fbclid=IwAR3REQc3kPfyWaCLjNTg-GzAtmPOC_qKsRbtjHzltRDeKGa_XRl07FBEtKE